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Bienvenidos a Plano Medio. Un blog de críticas del cine de siempre donde podras descubrir curiosidades de tus películas favoritas.

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El enfoque más humano del infierno de una guerra


salvar-al-soldado-ryanNo soy especialmente aficionado al cine bélico pero reconozco que a lo largo de la historia existieron títulos  que engrandecieron esta forma de hacer cine. Fue el caso, en el año 1998, de “Salvar al soldado Ryan“.

La obra de Steven Spielberg, ganadora de cinco Oscar de la Academia, nos recreaba los horrores de la Segunda Guerra Mundial pero esta vez desde el punto de vista de un grupo de hombres que, por encima de heroicidades y valentías varías se mostraban simplemente como eso: como un grupo de “hombres” inmersos en un infierno del que todos deseaban salir. Un carácter dramático, emotivo pero especialmente humano que conseguía que resultase sencillo identificarse con unos personajes principales capitaneados por un correctísimo Tom Hanks.

Especialmente duros pero absolutamente brillantes resultaron sus minutos iniciales, los cuales recreaban de un modo tremendamente realista aquel cinematográfico momento del desembarco de Normandía. Este espectacular arranque quizá sea lo mejor y más espectacular de todo el fim, pero también es de justicia reconocer que el dramatismo de una historia basada en un caso real acontecido durante la Segunda Guerra Mundial y el correcto tratamiento de toda la cinta a lo largo de sus casi tres horas de duración, conviertieron a “Salvar al Soldado Ryan” no sólo en merecedora de los cinco Oscar que ganó aquel año (entre ellos mejor director), sino en la también más que lógica ganadora de un premio a la mejor película que incomprensiblemente en esa ocasión iría a parar a manos de “Shakespeare in love“.

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    “La vida es como una caja de bombones”


    forrest-gumpFue considerado durante muchos años el alumno aventajado de Steven Spielberg, aquel director que supo como ningún otro captar el espíritu y la esencia del realizador judio en cada uno de los proyectos que llevaba a cabo. Y es posible que sea así, pero yo personalmente considero que las comparaciones resultaban exageradas. Cierto es que Robert Zemeckis entendía como pocos que el cine comercial y la calidad de las propuestas no tenían que ir reñidas en una película, pero de ahí a compararlo con el Rey Midas de Hollywood había algo más que un paso. No obstante una cosa estaba más que clara: Zemeckis tenía (y por supuesto sigue teniendo) mucho pero que mucho talento. Lo demostró en títulos como “Regreso al futuro“, “La muerte os sienta tan bien” o “Naufrago“, pero posiblemente con ninguno de ellos recibiría el reconocimiento que en el año 1994 consiguió con su inolvidable “Forrest Gump“.

    Basada en la novela homónima de 1986 (la cual contaba con una secuela que jamás se llegó a rodar para el cine), “Forrest Gump” se presentaba como una cinta de género cómico-dramático cuyas pretensiones iniciales no abarcaban el reconocimiento posterior que más tarde alcanzaría. Una película que ironizaba sobre algunos de loforrest-gump1s acontecimientos  más importantes de la historia de los Estados Unidos, pero siempre enfocados desde el punto de vista de un ser absolutamente especial, alguien que apenas entendía la relevancia que estos acontecimientos tenían, debido principalmente a un cociente intelectual inferior a cualquier media. Un actitud que le llevaría irónicamente a convertirse en todo un héroe impulsor de las masas, en gran parte por esa naturalidad con la que había vivido aquellos importantes capítulos de su extraña vida. Un “perdedor” que se convertía en héroe en una película con un destino ciertamente similar, y es que lo que había nacido como un producto de consumo rápido se terminaría convirtiendo aquel año en la absoluta triunfadora de los premios Oscar.

    Las claves de su éxito fueron varias. Por una lado estaba la tierna historia que nos contaba, la cual conseguía con relativa facilidad que acabáramos encariñándonos de un personaje principal que, pese a vivir verdaderas tragedias, parecía no perder nunca la ilusión por aquello que sentía en cforrest-gump4ada momento. Un ser dotado de una infinita inocencia, así como de una sensibilidad e inteligencia emocional absolutamente opuestas a su capacidad intelectual. Que la cinta fuese protagonizada por un Tom Hanks en estado de gracia (un año después de experimentar aquel espectacular giro en su carrera con la “Philadelphia” de Jonathan Demme), así como por una siempre atractiva Robin Wright (la cual se prodigaba y se sigue prodigando poco) atrajo también a muchos espectadores a las salas. Aspectos técnicos tales como la inclusión de los actores principales en imágenes históricas reales (técnica que posteriormente sería utilizada en otras películas y series para la televisión) también era otro de sus puntos fuertes, pero sin duda el factor clave para entender su éxito fue aquella avalancha de premios Oscar (y sobre todo de nominaciones) con los que la cinta sería reconocida al año siguiente de su estreno en las salas americanas.forrest-gump2

    Un curiosidad: el debut en esta cinta de un jovencísimo y desconocido Haley Joel Osment (hijo de Forrest) al que aún le faltaban cinco años para encarnar al personaje que le daría para siempre la fama mundial, cuando pasaría a ser más conocido como “el niño de El Sexto Sentido

    Una película que nos enseñaba a reir y a llorar a partes iguales, quizá porque en eso mismo consistía la vida. Y es que como bien decía el propio Forrest al comienzo de este metraje,” La vida es como una caja de bombones. Nunca sabes lo que te va a tocar“… Subrayo sus palabras.

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      Una extraña “conducta infantil”


      bigSólo en contadas ocasiones un actor es nominado a un Oscar por una película como ésta. Cuando en 1988 Tom Hanks, rompiendo cualquier estadística, conseguía que la academia valorase el trabajo que llevaba a cabo en “Big” (un título que a priori poco o nada tenía que hacer en una ceremonia tan enfocada a otro tipo de metrajes) muchos quisimos apostar por el triunfo en la gala del actor californiano. Y se consiguió la nominación (que no el Oscar) porque “Big” era algo más que una comedia simplona. Un tierna y emotiva historia mágica donde sueños infantiles y realidades adultas se entremezclaban dando lugar a un explosivo cóctel de situaciones ciertamente divertidasbig1. Un Hanks que parecía haber nacido para papeles como éste (faltaba aún algunos años para el espectacular giro que daría su carrera) y algunos momentos inolvidables (simplemente fantástico el baile sobre el piano) que formaron un bello conjunto imborrable con el paso del tiempo.

      Curiosa también resultaba la historia de “amor” vivida entre el personaje de Hanks y el que interpretara en esta película Elizabeth Perkins. Y es que historias de “amores imposibles” en el cine ha habido muchas, pero tanto como ésta, desde luego que muy pocas.

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        Un ejercicio de concienciación social


        philadelphiaCreo firmemente que existen películas que llegaron al público en un momento totalmente acertado, en el momento en el que era necesario hacerlo, bien para concienciar a la opinión pública de algunos temas importantes, bien para eliminar algunos fantasmas que tristemente aún convivían entre nosotros.

        Cuando en 1993 Jonathan Demme nos presentaba a un “desconocido” Tom Hanks en una cinta llamada “Philadelphia“, muchos eran los fantasmas que en torno al Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida se alojaban aún en nuestro subconsciente colectivo. El SIDA era (pese al enorme número de campañas de concienciación) una enfermedad maldita, una lacra social que obligaba a los que la padecían a permanecer aislados del resto de la sociedad, una marginación que en nada ayudaba a su correcto tratamiento. Los miedos infundados al posible contagio eran tales que SIDA era casi sinónimo de peste. 16 años después, las cosas afortunadamente han cambiado. Está claro que el mérito no es sólo de esta película, pero es de recibo reconocer que “Philadelphia” supo poner una de las primeras piedras en la construcción de ese edificio de tolerancia con la enfermedad de la que hoy debemos sentirnos orgullosos.philadelphia1

        Quizá este hecho fuese el que conviertiese a “Philadelphia” en la referencia que para el cine hoy día es, pero también supuso el punto de inflexión en la carrera de un actor llamado Tom Hanks que hasta aquel momento había estado ligado a títulos de comedia. Con “Philadelphia” Hanks emprendía una nueva etapa profesional en la que demostraba también su valía para el género dramático, una apuesta que no sólo le valía el Oscar aquel año, sino también el poder repetirlo en el siguiente (hecho que sólo Spencer Tracy había logrado 50 años antes).

        Philadelphia” también supuso la confirmación de lo que Antonio Banderas estaba logrando en tierras americanas, encarnando a un personaje (pareja de Hanks) que el actor malagueño lamentó fue recortado en gran medida ya en la sala de montaje (escenas de sexo incluidas).

        ¿Y qué puedo decir de la famosa canción de Bruce Springsteen que acompañó para siempre a esta cinta? Pues que más de tres lustros después me reencontré con ella “paseando” por la Fnac y volvió a ponerme los pelos de punta. ¡Gracias, Bruce!

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          El drama fantástico del corredor de la muerte


          la-milla-verdeCreo que mi postura al respecto ha quedado bastante clara en otros post: adaptaciones para la gran pantalla de novelas de Stephen King ha habido muchas, pero buenas películas resultantes, muy pero que muy pocas. En 1999 pudimos acudir, afortunadamente, al estreno de una de ellas.

          Protagonizada por un siempre efectivo Tom Hanks y recreando a lo largo de más de tres horas de metraje una dramática historia carcelaria, “La milla verde” es una de esas películas que engancha al mismo tiempo que emociona.  La brillantez narrativa de la cinta delata que esta película está dirigida por Frank Darabont, un director que en 1994 ya tuvo una experiencia similar llevando a la gran pantalla otra novela carcelaria de King titulada “Cadena Perpetua“. Y es que el perfecto ritmo narrativo de ambas obras deja claro que Darabont ha sido el realizador que mejor ha entendido y entiende al genio de Stephen King (ambos se volvieron a encontrar el año pasado en “La Niebla” , película vista por un servidor en Cinebox Plaza Norte)

          Pero no todos son halagos para esta cinta. A “La milla verde“, en mi opinión, le falló su final. Y en este caso no creo que la culpa sea siquiera del propio Darabont, sino de una historia original de King que, una vez más, se le terminó escapando de las manos. Hablamos de una película cuyos personajes están tan perfectamente construidos, su carga dramática resulta tan brillante y algunos de sus diálogos tan perfectamente escritos, que se hacía innecesario ese giro final tan fantástico.

          Destacable el actor Michael Clarke Duncan y destacable también la última escena que comparte con el siempre sufrido Tom Hanks. El diálogo de “despedida” que mantienen ambos actores en el interior de la celda es de esos que uno recuerda (o llora) durante mucho pero que mucho tiempo. Un brillante título, en definitiva, para una gran historia.

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