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Bienvenidos a Plano Medio. Un blog de críticas del cine de siempre donde podras descubrir curiosidades de tus películas favoritas.

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El enfoque más humano del infierno de una guerra


salvar-al-soldado-ryanNo soy especialmente aficionado al cine bélico pero reconozco que a lo largo de la historia existieron títulos  que engrandecieron esta forma de hacer cine. Fue el caso, en el año 1998, de “Salvar al soldado Ryan“.

La obra de Steven Spielberg, ganadora de cinco Oscar de la Academia, nos recreaba los horrores de la Segunda Guerra Mundial pero esta vez desde el punto de vista de un grupo de hombres que, por encima de heroicidades y valentías varías se mostraban simplemente como eso: como un grupo de “hombres” inmersos en un infierno del que todos deseaban salir. Un carácter dramático, emotivo pero especialmente humano que conseguía que resultase sencillo identificarse con unos personajes principales capitaneados por un correctísimo Tom Hanks.

Especialmente duros pero absolutamente brillantes resultaron sus minutos iniciales, los cuales recreaban de un modo tremendamente realista aquel cinematográfico momento del desembarco de Normandía. Este espectacular arranque quizá sea lo mejor y más espectacular de todo el fim, pero también es de justicia reconocer que el dramatismo de una historia basada en un caso real acontecido durante la Segunda Guerra Mundial y el correcto tratamiento de toda la cinta a lo largo de sus casi tres horas de duración, conviertieron a “Salvar al Soldado Ryan” no sólo en merecedora de los cinco Oscar que ganó aquel año (entre ellos mejor director), sino en la también más que lógica ganadora de un premio a la mejor película que incomprensiblemente en esa ocasión iría a parar a manos de “Shakespeare in love“.

Místico

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    La más bella historia de amistad


    et-el-extraterrestreExisten películas que marcaron a toda una generación. “E.T el extraterrestre” fue sin duda una de ellas. Estrenada en 1982 y tras el gran éxito que había supuesto años atrás su “Tiburón“, Steven Spielberg se encumbraba a lo más alto del panorama cinematográfico con esta bella historia de amistad entre un niño humano y un ser procedente de una galaxia muy lejana.

    Un título que nos enseñaba que la amistad (como el amor) no entendía de formas, que cuando el sentimiento se concebía en estado puro poco o nada importaba la procedencia de cada uno. Aparentemente nada podía ser más diferente entre Elliott y E.T., pero al mismo tiempo nadie parecía comprender mejor a aquel ser de otro planeta que el joven que interpretara Henry Thomas, al igual que el mismo parecía no encontrar en ningún humano la complicidad que alcanzaría con aquel ser de otra galaxia. Una cinta entrañable como pocas, como entrañable resultaba una jovencísima Drew Barrymore que jamás conseguió desprenderse del personaje de “niña buena” que en esta película interpretara (¡Y mira que hizo méritos para ello!).

    E.T. el extraterrestre” fue una apuesta arriesgada para Steven Spielberg. Teniendo en cuenta la proximidad en el tiempo de títulos tan exitosos como “La guerra de las galaxias” o “Alien“, Universal presentaba ciertas reticencias con respecto a este titulo, pues mostrar en esta ocasión a un ser de otro planeta inofensivo y bondadoso podía no llegar del mismo modo a los espectadores de todo el mundo. Casi 30 años después de su estreno, “E.T. el extraterrestre” aún figura en la lista de películas más taquilleras de toda la historia del cine.

    Bellísima banda sonora la que John Williams compuso para esta película y bellísimas algunas de las imágenes que este título de Spielberg supo dejarnos para la historia.

    Comienza la Semana Santa. Una mesa en La Vaca Argentina me espera. Nos vemos a la vuelta.

    Místico

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      Despertando viejos miedos


      tiburon¿Hasta qué punto una película puede influir en el subconsciente colectivo? Jamás ninguna cinta nos mostró con tanta claridad el poder que el cine tenía en este campo como cuando “Tiburón” (el título que lanzaría definitivamente a la fama a su joven director Steven Spielberg) se estrenó allá por el año 1975. Y es que la afluencia a las playas americanas descendió desorbitadamente tras el estreno de esta cinta, cinta que se convertiría aquel año en la más taquillera de toda la historia del cine. Un absoluto pánico irracional a los tiburones se despertaría a raiz de la misma y una psicosis colectiva de la que a día de hoy (más de 30 años después) aún quedan algunas secuelas.

      Reconozco que en más de una ocasión me ha venido a la cabeza este título, más aún en los momentos en los que, cuando la noche impedía ver la línea azul del horizonte, opté por darme algún baño en la playa. Y es que la secuencia inicial de este título es de las que se te quedan grabadas en el recuerdo durante mucho pero que mucho tiempo…

      Una revisión de la cinta en el momento presente dejaría al descubierto cierta precariedad en cuanto a sus efectos especiales, una precariedad que sólo sería patente si los comparamos con los que conocemos hoy día, pues si tenemos en cuenta que hablamos de un metraje de la década de los 70, podrían incluso considerarse adelantados a su tiempo.

      ¿Y qué decir de aquella banda sonora creada por John Williams? El compositor incondicional de Spielberg no daba lugar a dudas: fue y sigue siendo el más importante de los compositores de toda la historia del cine.

      Místico

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        Cuando las máquinas lloran


        inteligencia-artificial¿Podrían algún día las máquinas llegar a sentir? ¿Podrían tener la capacidad de emocionarse, sufrir, amar, querer e incluso sentir celos? Esta preguntas se erigían en el año 2001 como estandarte principal de “Inteligencia artificial“, un título concebido originalmente por Stanley Kubrick pero dirigido finalmente por Steven Spielberg dado el fallecimiento del primero.

        Inteligencia artificial“, la adaptación de la novela “Los superjuguetes duran todo el verano“, aprovechaba el tirón de la reciente “El sexto sentido” y daba un nuevo impulso comercial a la carrera de su jovencísimo protagonista: Haley Joel Osment. Un  joven Jude Law, cuya carrera también  estaba ahora comenzando a despegar,  acompañaba en esta aventura pinochesca al joven actor protagonista, el cual volvía a demostrarnos, dos años después de la película de Shyamalan, el grandísimo valor que prometía dentro del cine del nuevo siglo.

        Y es que “Inteligencia Artificial” fue sin duda una apuesta acertada, que entretenía y emocionaba a partes iguales, cuyos brillantísimos efectos especiales e inmejorable ritmo nos hacía viajar por mundos futuristas, similares a los que habíamos imaginado cuando éramos niños. Un Pinocho futurista que supo dejarnos un personaje para el recuerdo:  Teddy, aquel oso de peluche robotizado que representó uno de los grandes aciertos de todo el film.

        Místico

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          Tiempo de dinosaurios


          parque-jurasicoSe podrían decir muchas cosas de esta película, pero una cosa seguro es cierta: “Parque Jurásico” marcó la historia del cine o, más concretamente, la historia de sus efectos especiales, pues éste fue el primer título en el que el concepto de “efecto digital” cobró su significado más absoluto.

          La cinta, basada en la novela de Michael Crichton, se presentó al gran público en 1993 y causó un grandísimo revuelo en diferentes campos. Uno de los que más dieron que hablar fue el propiamente científico. Aún faltaban tres años para que Dolly (aquella famosa oveja que sería el primer mamífero clonado) naciera inmersa en la mayor de las polémicas, pero en este 93 la película de Steven Spielberg ya había abierto la veda de numerosas especulaciones que alimentarían páginas y páginas de revistas y periódicos, las cuales buscaban respuestas a aquel nuevo concepto llamado “clonación”.

          Tanta polémica e innovación tecnológica no podían tener otro efecto que el de engordar la taquilla de una película que en su primer fin de semana de exhibición ya engrosaparque-jurasico1ría la friolera de 82 millones de dólares, desbancando a “E.T. El extraterrestre” como la película más taquillera de la historia del cine. Su recaudación a nivel internacional superaría la cifra de 557 millones, de los cuales 250 irían a caer a manos del propio Spielberg.

          En su momento leí el libro en el que se basó esta película y he de reconocer que la adaptación del mismo me resulta bastante digna, que los efectos digitales por todos conocidos los concibo absolutamente sobrecogedores y que, en definitiva, “Parque Jurásico” es uno de esos títulos que engrandecen aún más si cabe la historia de un arte polémico como pocos.

          Se ha hecho tarde. Habrá que pedir algo de comida a domicilio. Buena tarde a todos.

          Místico

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            Un magistral punto de partida


            el-diablo-sobre-ruedas1Una solitaria carretera, un vulgar turismo y un extraño camión… poco más. Cuando se tiene un telento desmedido estos tres elementos son más que suficientes para recrear una de las historias más inquietantes que el cine nos ha dado en los últimos años. Magistralmente narrada y con un ritmo in crescendo que consigue angustiarnos a medida que avanza el metraje, Steven Spielberg nos dejaba claro con esta ópera prima hasta dónde podía llegar su enorme y joven talento.

            Concebida en un principio únicamente para la televisión, las posibilidades que este telefilm de la BBC presentaba hizo que una vez finalizado se plantease su salto a la gran pantalla. Se rodaron para ello algunas secuencias nuevas que convertirían sus 71 minutos iniciales en unos angustiosos 90 minutos suficientes para su proyección en la gran pantalla.

            El diablo sobre ruedas” se convirtió con esto en todo un fenómeno que demostraba una vez más que un presupuesto irrisorio podía ser suficiente para construir una obra maestra y ayudaba a su joven realizador Steven Spielberg a forjar su propia leyenda: acababa de nacer El Rey Midas de Hollywood.

            Místico

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              La extrema dureza de un título poético


              la-lista-de-schindler1Hablar de “La lista de Schindler” no es en absoluto fácil, como tampoco juzgar esta película de un modo objetivo cuando lo que se narra en la misma nos llega del modo que lo hace ella. Muchas han sido las películas que nos han contando, con mayor o menor acierto, la dureza vivida en los campos de concentración y exterminio judío y todas ellas, a poco que nos contaron, consiguieron tocarnos la fibra más sensible. Hablamos de un capitulo tan grotesco de nuestra historia, tan absolutamente espeluznante, que no resulta difícil arrancarnos una lágrima a poco que nos esbocen cuatro líneas de lo que allí sucedió.

              La lista de Schindler” es por tanto una película dura (durísima), que consigue arrancarnos la lágrima en multitud de ocasiones y ponernos los pelos de punta en otras muchas. A pesar de ello, si su único mérito hubiese sido éste, la cinta no merecería mayor atención, pero estamos hablando de una obra maestra y es que el genio de Steven Spielberg, pese a ser judío y sentir esta película como pocos otros directores podrían sentirla, no se conformó sólo con eso. Tomando muchos riesgos (un metraje de más de tres horas de duración y en blanco y negro), Spielberg consiguió presentarnos toda una obra poética que encumbraba y homenajeaba la figura de Oskar Schindler como una de las pocas almas donde aún latía un corazón humano. Su desgarradora banda sonora, su lenguaje simbólico (aquella niña del vestido rojo que Schindler ansiaba salvar en el cartel de esta película), el poder de las miradas de Liam Neeson y Ralph Fiennes, la fuerza del blanco y negro, la absoluta visceralidad de una parte final que nos encogió el corazón para siempre… Tantos momentos para recordar, tantas instantes memorables, tanta sensibilidad y respeto en cada una de sus secuencias que es de recibo encumbrar este título más allá de su merecido Oscar a la mejor película. ¡Enhorabuena, Spielberg! Y eso que venía de rodar Parque Jurásico…

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                El sueño futurista de los años 80


                regreso-al-futuroHace unos días hablé en “Plano Medio” de una película ochentera que me llegó como pocas. “Gremlins” fue y sigue siendo la película favorita de mi infancia, no sé si porque me enamoré de Gizmo al poco de conocerlo o porque simplemente Steven Spielberg sabía como llegar a los más pequeños a través de la más fantástica magia y fantasía. Sin embargo, y para ser justos, éste no fue el único título que me conquistó en aquella etapa de mi vida. Hubo otros que también lo hicieron y hoy es de justicia hablar de uno de ellos.

                Aunque esté ya muy lejano en el tiempo, aún recuerdo el día que acudía al cine de mi localidad con la entrada de esta película en la mano (si uno puede presumir de algo es de tener excelente memoria). En 1985 apenas contaba con nueve años, pero eran tantas las ganas que tenía de ver este título y tantas las expectativas que tenía depositadas en él, que supongo la sensación se quedó grabada para siempre en mi recuerdo. Y es que hoy hablo de otra película de culto para los miembros de mi generación. Hoy hablo, y me emociona el hacerlo, de “Regreso al futuro“.

                ¡Cuántos elementos de esta cinta han quedado ya inmortalizados para regreso-al-futuro2siempre en el recuerdo más treintañero! Aquel De Lorean que no superaba ni el mismísimo Kitt (”El coche fantástico“), aquel “inventado” condensador de fluzo que aún hoy se puede escuchar en otras películas o series de televisión… pero sobre todo aquel Marty McFly y su inseparable Doc, que formaron una de las parejas más carismáticas de los años 80.

                Los viajes en el tiempo, aunque ya habían sido tratados en otras películas muchos años antes, nos hicieron soñar. Esta cinta nos hizo creer que esos viajes eran posibles, que en el año 2000 los coches volarían y que los niños del 85 estaríamos ahí para vivir todo eso… ¡qué bonita resultaba esa inocencia!

                Luego llegarían segunda y tercera parte, las cuales formaron junto con la primera una completa trilogía que no estaregreso-al-futuro3ba en principio prevista por los guionistas (ellos mismos reconocieron que de haber sabido que se rodaría una segunda parte no hubiesen metido a la novia de Marty en el coche al final de la primera entrega).

                Dificultades estas películas encontraron todas las del mundo, más cuando las tres se desarrollaban de forma contínua en el tiempo pero fueron cinco los años reales que separaron la primera de la tercera. Esto hizo que los maquilladores y encargados de caracterización tuviesen que cuidarse muy mucho de que no se notase el paso de los años en el rostro de Michael J. Fox (la cara de eterno adolescente de este actor les facilitó mucho el trabajo), pero sobre todo disimular lo máximo posible la ausencia por diferentes motivos de los actores que interpretaban a George McFly y Jennifer Parker a partir de la segunda entrega de la trilogía. Claudia Wells fue sustituida por Elisabeth Shue debido a la enfermedad de la madre de la primera y Crispin Glover por Jeffrey Weissman a causa de las contínuas disputas entre el actor y los directores por desacuerdos con el personaje (hecho éste que cambiaría sustancialmente el guión de las dos últimas partes). A mí sinceramente me la “colaron”. Dejo aquí algunos fotos para que cada uno evalúe si en su caso también.

                regreso-al-futuro1

                back-to-the-future

                Místico

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                  La magia de una criatura inolvidable


                  gremlinsCuando uno recuerda las películas que le llegaron cuando era pequeño, que le llenaron de magia cuando no contaba con ningún conocimiento técnico que pudiese influir en la valoración de una cinta, surgen inevitablemente títulos como éste.

                  Muchas fueron las películas que, para aquellos que fuimos niños en la década de los 80, nos dejaron huella para siempre. Títulos como “Regreso al futuro“, “Los Goonies“, “La historia interminable” o “E.T.” forman parte ya del recuerdo de todo treintañero que se precie. Sin embargo, pese a que muchos fueron los títulos que nos acompañaron a los niños de tan mítica década, de todos ellos yo me quedo sin duda con éste.

                  Gremlins” fue algo más que el capricho “navideño” de Stgremlins2even Spielberg, fue la magia hecha criatura, la ternura extrema de un Gizmo que todos quisimos tener como mascota (por mucho que el mismo resultase en ocasiones “peligrosamente” especial). Fue, al mismo tiempo, un derroche de ingenio y simpatía que en 1984 fue duramente tratado por  algunos de los críticos, al no considerar este título apto para los más pequeños. ¡Cuánto han cambiado los tiempos desde entonces!

                  Y es que han pasado ya casi 25 años desde el estreno de este título (del cual se rodaría una secuela seis años más tarde) y aún me sorprendo alguna vez tarareando aquella misteriosa musiquilla que nadie entonaba mejor que Gizmo en el interior de su ya mítica caja de cartón.

                  Místico

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